Para combatir el crimen organizado trasnacional se requiere de una fiscalía mundial, señaló hoy el procurador adjunto de Palermo, Antonio Ingroia, al asegurar que la mafia ha multiplicado su presencia en la economía legal.
“A una mafia cada vez más globalizada es necesario contraponer una estructura que confronte las diferentes experiencias legislativas nacionales y elabore una estrategia común de intervención basada en el modelo de la fiscalía italiana antimafia”, declaró.
Al participar en una conferencia sobre la materia en Palermo, Ingroia destacó que la mafia invierte la mayor parte de sus recursos de origen ilícito en acciones y títulos financieros.
Subrayó que el crimen organizado no sólo ha ingresado a cotizar en la bolsa, sino que ha echado raíces profundas en todo el mundo.
“Necesitamos un instrumento global para poder combatir a la mafia trasnacionalmente”, indicó.
Respecto a las cifras del gobierno italiano, que asegura haber arrestado a seis mil 754 mafiosos, incluidos a 28 de los 30 considerados más peligrosos, Ingroia advirtió que es erróneo pensar que el crimen organizado está de rodillas.
“La mafia de hoy es sobre todo mafia financiera, que ha multiplicado su presencia en la economía legal”, dijo.
Resaltó que ha quedado atrás la “mafia militar” y que, en cambio, ahora las organizaciones criminales italianas buscan ser aceptadas en los círculos de la economía y de la política.
“Se trata de una mafia cada vez más global, mientras la mayor parte de los italianos cree que se está ante una mafia casi de rodillas, porque existe cierta propaganda muy difundida que tiende a remover el problema diciendo que la mafia ha sido casi derrotada”, anotó.
Datos del Ministerio del Interior señalan que el gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi ha hecho más que ningún otro contra el crimen organizado y ha capturado a 28 de los 30 mafiosos más peligrosos.
De esa lista sólo falta el arresto de Matteo Messina Denaro, considerado actualmente el “capo” más importante de Cosa Nostra (la mafia siciliana) y de Michele Zagaria, jefe del clan de los Casalesi, el más peligroso de la Camorra, la mafia napolitana.
Messina Denaro, de 48 años, de los cuales lleva 18 como prófugo de la justicia, ha sido condenado a cadena perpetua por los atentados que la organización criminal realizó en la década de los años 90 en Roma, Florencia y Milán.
En particular, es imputado de haber custodiado en un escondite de la provincia siciliana de Trapani parte del explosivo utilizado en los atentados contra la Galería de los Oficios, que resguarda obras del arte universal en Florencia, y la iglesia de San Giorgio in Velabro de Roma.
Ese “capo” es considerado por los expertos un representante del ala militarista de Cosa Nostra por sus vínculos con los “corleoneses” Giovanni Brusca y Leoluca Bagarella.
Brusca y Bagarella cumplen condenas a cadena perpetua por decenas de homicidios, entre ellos el del juez antimafia Giovanni Falcone, su esposa y sus escoltas, además del menor Giuseppe Di Matteo, hijo de un ex mafioso, estrangulado y disuelto en ácido.
Sin embargo, el ex presidente de la comisión parlamentaria antimafia, Francesco Forgione, declaró a Notimex que Messina Denaro es un jefe local, de la provincia de Trapani, y no tiene el nivel de “supercapo” que ejercía Bernardo Provenzano, arrestado en 2006.
Por su parte, Zagaria, de 52 años de edad y desde hace 15 prófugo de la justicia, controla un amplio territorio de la sureña provincia de Campania, sede de la Camorra.
De acuerdo con los investigadores, pese a que el cerco a su alrededor se está cerrando, tras la reciente detención de su cómplice, Antonio Iovine, Zagaria puede comprarse una libertad cómoda gracias al dinero obtenido con el control de actividades ilícitas, como extorsiones o tráfico de desechos tóxicos y de droga.
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