El cardenal Juan Sandoval Iñiguez negó que viva entre lujos y la opulencia.
Así lo afirma es su columna `La Palabra del Pastor`, que se publicará el próximo 31 de octubre en el periódico El Seminario, órgano informativo de la Arquidiócesis de Guadalajara que encabeza el purpurado.
`Deseo hacer algunas aclaraciones respecto a la casa que habito en Tlaquepaque, porque hay quienes exageran afirmando que se trata de una residencia opulenta, que cuenta con piscina casi olímpica, fauna exótica, cocina internacional, abundante servidumbre y muchas cosas más`, dice el polémico jerarca religioso.
Afirma que la casa en San Pedrito, Tlaquepaque, no es de él, sino de la arquidiócesis de Guadalajara y adquirida en 1915 por el arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, pues el gobierno de Venustiano Carranza les arrebató la sede para convertirla en el palacio municipal de Guadalajara.
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