"A ninguna mujer limpia y honesta le gustaría ser lesbiana, a ningún hombre limpio y honesto le gustaría ser homosexual", definió ayer el arzobispo de Antequera Oaxaca, José Luis Chávez Botello, al convocar a las mujeres a alzar la voz en contra de quienes "mutilan su dignidad y su misión" como féminas.
El jerarca católico pidió a las mujeres "defenderse y hablar más en contra de quienes, a veces empujando a algunas personas por delante, van manipulando y queriendo inyectar en la sociedad una manera de ver a las mujeres que no va con su dignidad", asentó.
Al dirigir su mensaje con motivo del Día de las Madres, desde el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, el mitrado precisó que "toda persona que de manera objetiva y serena aprecia su cuerpo y sabe entender porque su cuerpo, entiende la grandeza de su cuerpo y su misión. Dios no se equivoca, nacimos con un sexo y una misión".
Explicó que sus palabras no buscan discriminar a la comunidad lésbico gay. "Respetamos a todos así como hay que respetar a una persona que tiene vicios, pero no es que justifiquemos, hay que ayudarlo a que salga", señaló.
Y es que dijo que las mujeres, en su papel de madre, son indispensables para mejorar la vida.
El Arzobispo de Antequera rechazó además la violencia y el machismo ejercido actualmente en contra de las mujeres, que les ha impedido acceder a cargos de representación popular o altas jerarquía.
"No solamente es reprobable el machismo, sino que ya ha hecho mucho mal. Muchas de estas limitaciones las hemos respirado como si fuera algo de cultura, por desgracia todavía hay la inercia de que las mujeres no pueden desempeñar ciertos servicios en comunidades indígenas.
Urgió a cada sector de la sociedad hacer su trabajo para erradicar completamente la violencia en contra de las mujeres. "Puede ser la misma autoridad la que descuida la ley, puede ser que sean los familiares, algunos otros espacios corrompidos", manifestó.
Los grandes problemas sociales, expuso, exigen la participación de todos para no dejar vacíos.
Lamentó el trato comercial que se les llega a dar a las mujeres y la forma en que orilladas por la pobreza y el hambre, algunas mujeres cedan. "Esa es una de las grandes lacras de la sociedad y una de las tareas pendientes", manifestó.
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